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Nestor Basterretxea
Pintor y Escultor Vasco
Septiembre de 1987
La Realidad es una invención
de cada día. Aristas, luces, volúmenes y perspectivas,
son densidades en movimiento -presencias sucesivas- que se hacen
habituales por los ojos que las miran, las palabras que las nombran,
por las respuestas que provocan, por los trazos con que el artista
los identifica.
La arquitectura que se
amontona, ya vencida, sobre un viejo puerto de mar, el aire plomizo
que vela los límites oscuros de unos tilos cercanos a la
playa, las lejanas iglesias que se abrazan a las altas y verdes
humedades de aldea, o esa impecable e inesperada mansión
inglesa, o la quietud soleada y colonial de una modesta plaza venezolana,
son otras tantas realidades que nos llegan vívidas en esa
amalgama de ternura y vigor que coexisten en los dibujos de Jokin
Leniz.
Por caminos que él
conoce bien, sabe llegar hasta los lugares inconfundibles en los
que la vida que fue, es ahora, más que otra cosa, rastro
melancólico y silencio. Y hay vigor, porque con una simple
sucesión de trazos finísimos y ordenados, penetra
en las esencias descriptivas de los ritmos vegetales, o las complejas
piedras levantadas por el hombre, que son los paisajes que sensitivamente
reinventa.
Y nos adherimos a esa
voluntad del artista para que participemos simétricamente
con él, en los goces de esa maestría tan suya, que
es el difícil arte y oficio del bien dibujar.
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