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Edorta Kortadi Olano
(Marzo de 2001).
Profesor de Historia del Arte
y Museología
Universidad de Deusto-Donostia
Los Dibujos y Arquitecturas
de Jokin Leniz
A lo largo de la Historia
del Arte han habido muchos arquitectos, que además de los
dibujos de taller y oficio han plasmado y desarrollado otro tipo
de dibujo más cercano a las artes plásticas y en concreto
al grabado y a la pintura. Desde Brunelleschi y Alberti, pasando
por Le Corbusier y Niemeyer, hasta nuestros arquitectos más
cercanos, Peña Ganchegui, Avalos y Leniz, hay una línea
continua que les une a todos ellos en su amor por los volúmenes
netos y las arquitecturas puras, por la captación del espacio
construido por la mano del hombre y convertido gracias a su sabiduría
en arquitectura popular o culta.
Jokin Leniz (Bilbao. 1943), arquitecto que
ha dejado su obra tanto en Venezuela como en el País Vasco,
enamorado del dibujo y de la arquitectura de todos los tiempos y
lugares, viene desarrollando y plasmando sobre el papel blanco,
suaves o rotundos paisajes en los que " la arquitectura"
es el elemento sustancial y primordial de los mismos.
Su obra ha venido plasmándose y consolidándose desde
el año 1978 con acentos cada vez más propios y personales,
más cercanos al dibujo creador y ensimismado, hasta lograr
obras tan maduras y evanescentes como " La Plaza de la Constitución
de San Sebastián", los "Puentes de Santa Catalina
y María Cristina", los "Faros de Gipuzkoa",
o bellas estampas de "La Bahía de la Concha". Una
vez dominado el oficio, el arquitecto-dibujante va soltando su mente
y su mano hasta lograr de modo cada vez más fresco y directo
el rincón anhelado de la Parte Vieja donostiarra o de pequeños
pueblecitos de Bizkaia y La Rioja.
Jokin Leniz hace suya la máxima de Rembrandt "el dibujo
es el esqueleto y el alma del paisaje y de la figura; a través
de él podemos llegar al fondo del ser humano y a desvelar
el alma del paisaje y de las cosas".
En ese empeño se halla y trabaja seguramente Leniz, ofreciéndonos
gozoso lo mejor de sus afanes y desvelos, lo mejor que hay en su
bonhomía como arquitecto-dibujante y como persona. Sus arquitecturas
están llenas de amor y de calma y eso siempre se transpira
y se comunica en una sociedad cada vez mas egoista y rápida.
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